El cuello de botella ya no es escribir código
Un agente escribe en minutos lo que antes tomaba días. Lo que frena un proyecto hoy es la revisión manual, la coordinación y un spec que nadie terminó de escribir.
Dark software factory
En manufactura, una fábrica lights-out opera sola: las máquinas hacen el trabajo y las personas diseñan, calibran y supervisan la línea. Nosotros hacemos lo mismo con el código: los agentes construyen, las personas deciden.
Un agente escribe en minutos lo que antes tomaba días. Lo que frena un proyecto hoy es la revisión manual, la coordinación y un spec que nadie terminó de escribir.
Un agente es tan bueno como lo que sabe del proyecto. Por eso las convenciones, la arquitectura y las reglas de negocio viven escritas en el repositorio, no en la cabeza de un desarrollador.
Ningún cambio llega a producción porque un agente dijo que estaba listo. Pasa por tests, revisores automáticos y verificadores con las reglas del proyecto, y una persona aprueba la entrega.
Las personas están donde se decide; los agentes, donde se ejecuta.
Levantamos el problema con tu equipo y lo bajamos a un spec: qué hace el sistema, qué no hace y cómo sabemos que funciona. Es la materia prima de la fábrica, y la parte que más cuidamos.
Un arquitecto de Maimag decide el stack, las capas y las convenciones, y las deja escritas en el repositorio para que cada agente trabaje con las mismas reglas desde el primer cambio.
El trabajo se divide en tareas y cada una la toma un agente que programa, escribe sus tests y abre el cambio. Varias tareas avanzan a la vez, también fuera de horario.
Tests automáticos, agentes revisores, verificadores escritos en lenguaje natural con las reglas de tu negocio y análisis de seguridad. Lo que no pasa vuelve a la línea con el motivo, sin que nadie tenga que pedirlo.
Revisamos el resultado contra el spec en un ambiente de prueba y una persona de Maimag aprueba cada entrega antes de producción. Tú ves avances funcionando, no reportes de horas.
Del spec a un producto funcionando: plataformas web, apps y sistemas internos. Validas la idea con software real, no con un prototipo que después hay que rehacer.
ERP, CRM, remuneraciones, facturación, APIs de terceros. Los agentes construyen y prueban los conectores; nosotros cuidamos que los datos lleguen bien a donde tienen que llegar.
Tu plataforma sigue mejorando sin armar un equipo: el backlog entra a la línea, los agentes lo trabajan y tú apruebas lo que sale. Correcciones y mejoras con el mismo nivel de verificación.
Si ya tienes desarrolladores, instalamos la línea dentro de tu organización: contexto en los repositorios, agentes, capas de verificación y el proceso de aprobación. Tu equipo pasa de escribir código a dirigir la fábrica.
El nombre viene de las fábricas lights-out de la manufactura, donde la línea funciona sola y las personas diseñan y supervisan la línea en vez de operar cada máquina. En software es lo mismo: agentes de IA escriben el código, lo prueban, lo revisan y abren los cambios, y cada cambio pasa por capas de verificación automática. Las personas definen qué se construye, cómo se arma la arquitectura y aprueban lo que se entrega.
Lo revisan más ojos que en un desarrollo tradicional, solo que la mayoría no son humanos: tests automáticos, agentes revisores, verificadores escritos en lenguaje natural con las reglas del proyecto y análisis de seguridad.
Lo que hacen las personas de Maimag es lo que una máquina no debe decidir sola: el spec con el cliente, la arquitectura y la aprobación de cada entrega antes de producción.
Tuyo. El código, los tests, los specs y el contexto con que trabajan los agentes quedan en tu repositorio. Cualquier equipo, humano o de agentes, puede seguir construyendo encima sin depender de nosotros.
MVPs y sistemas a medida, integraciones entre sistemas (ERP, CRM, remuneraciones, APIs de terceros) y mantención evolutiva de plataformas que ya existen. También montamos la fábrica dentro de tu equipo de desarrollo, para que tus propios ingenieros trabajen así.
Depende del alcance, y lo cerramos después de una conversación inicial y un spec acordado.
Lo que cambia con una fábrica de agentes es el ritmo: los agentes trabajan en paralelo y fuera de horario, así que el cuello de botella deja de ser cuántas líneas se escriben y pasa a ser qué tan claro está lo que hay que construir.
Un sistema nuevo, una integración que no llega nunca o un backlog que no avanza: salimos de la primera conversación con una propuesta concreta de qué construye la fábrica y cómo lo aprobamos contigo.